Las personas vivimos organizándonos en tiempos, ciclos y temporadas. El fin de año, aunque sea una fecha del calendario, suele convertirse en una pausa. Revisamos lo que pasó, lo que logramos y aquello que quedó pendiente. Ese balance puede traer orgullo y gratitud, pero también nostalgia, ansiedad o la sensación de no haber hecho suficiente. Todas esas emociones merecen ser revisadas en calma y con ánimo de reconocer nuestros esfuerzos, así como de analizar nuestras áreas de oportunidad o mejora como personas que nos desenvolvemos en distintos espacios como la familia, la pareja, las amistades y el trabajo.
En el trabajo nos encontramos en época de cierre, se suman entregas, informes y metas por cumplir, y al mismo tiempo empieza la planeación del año siguiente. Cuando todo se concentra en las últimas semanas, la presión puede intensificarse. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social difundió en 2017 una estimación según la cual alrededor de 40% de las personas trabajadoras en México presentaba estrés laboral que puede intensificarse en el fin de año cuando los compromisos laborales y personales, suman tareas y situaciones estresantes.
En apoyo al Proyecto Nacional para una Reforma Educativa de Paz en México, impulsado por COMNAPAZ México, Fundación en Movimiento, A.C., participó en la Mesa Nacional para el Proceso de Paz México. En representación de la fundación, su directora, la Mtra. Reyna Monjaraz, fungió como secretaria de la Mesa 1, “Hacia una reforma educativa de paz”, donde compartió su perspectiva sobre la importancia de fortalecer la educación para la paz como estrategia de prevención de la violencia en las escuelas.
La participación se centró en los desafíos para llevar la educación para la paz a la práctica cotidiana de las comunidades escolares. Durante su intervención, Monjaraz destacó la necesidad de que las y los docentes cuenten con formación, herramientas y acompañamiento para abordar los conflictos y promover una convivencia pacífica, así como de establecer condiciones institucionales que permitan sostener estos esfuerzos a largo plazo.
A partir del 3 de noviembre de 2026 cambiará el uso de celulares y otros dispositivos digitales personales dentro de las escuelas mexicanas. En primaria y secundaria, los estudiantes no podrán utilizarlos durante la jornada escolar, incluyendo las clases y el recreo.
La medida forma parte del Acuerdo 09/09/26, publicado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en el Diario Oficial de la Federación el 22 de septiembre, después de que las autoridades educativas de las 32 entidades del país lo aprobaran por unanimidad en el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu).
Recientemente se viralizó en redes sociales el video del Prof. Alberto Israel Jasso Cruz, en el que exponía que una estudiante presentó una denuncia por presunto abuso sexual en su contra; agregó que, en 25 años de labor docente, nunca pasó por alguna acusación similar y aseguró ser inocente. A partir de ello se inició un procedimiento institucional y una investigación ministerial.
Unas horas después de publicar dicho video, el profesor se quitó la vida. Hoy, la investigación continúa abierta. No existe una resolución judicial que determine si los hechos denunciados ocurrieron o no. Sin embargo, la conversación pública parece haber llegado a una conclusión antes que la propia justicia. Quizá por eso la pregunta más importante no sea quién tenía razón, sino: ¿Qué dice de nosotros como sociedad que un profesor decidiera quitarse la vida antes de seguir intentando comprobar su inocencia?
En medio de una sociedad donde la violencia se ha normalizado en las escuelas, en las familias y prácticamente en la vida diaria, muchos padres y madres están intentando educar de forma distinta a como fueron educados; sin embargo, en los últimos años, hablar de crianza se ha vuelto cada vez más complejo porque hay más información, más teorías, más críticas, pero también más confusión.
Muchos padres y madres están intentando hacerlo distinto. Vienen de historias donde educar implicaba castigo, silencio, miedo o distancia emocional, y hoy buscan algo diferente, una crianza más cercana, más respetuosa, más consciente.
En el entorno laboral contemporáneo, caracterizado por esquemas híbridos, remotos y presenciales, la comunicación transparente entre equipos es esencial para mantener la productividad. Hoy, más que nunca, los profesionales enfrentan el desafío de sostener un diálogo constante y de calidad dentro de sus centros de trabajo. Este reto es real y requiere estrategias que fortalezcan los vínculos y la colaboración.