De los principios a la práctica escolar

Desde su experiencia en Fundación en Movimiento, en colectivos de la sociedad civil que construyen paz en territorio y en la docencia en Educación para la Paz, Reyna Monjaraz destacó que México cuenta con un marco normativo que reconoce la cultura de paz como uno de los fines de la educación, pero aún enfrenta el reto de llevarla a la práctica cotidiana en las escuelas. En su intervención, señaló que las y los docentes necesitan herramientas concretas para abordar los conflictos, acompañar a sus estudiantes y promover formas pacíficas de convivencia. También requieren formación, acompañamiento y recursos que les permitan incorporar estos principios en su labor diaria.

“México no carece de un marco normativo para educar en la paz. Carece de las condiciones suficientes para convertirlo en una práctica cotidiana”, expresó la directora de Fundación en Movimiento.

Esta reflexión pone sobre la mesa que la educación para la paz no puede limitarse a una declaración de principios ni considerarse un complemento curricular. Se trata de una herramienta de prevención, formación ciudadana y construcción de relaciones basadas en el respeto, el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos. La directora general de la fundación advirtió que, mientras se discuten las formas de implementar la educación para la paz, niñas, niños y adolescentes continúan creciendo en entornos donde distintas expresiones de violencia pueden llegar a normalizarse. Por ello, destacó la importancia de actuar desde la prevención y brindar a las comunidades escolares recursos para desarrollar habilidades que contribuyan a una convivencia pacífica.

Cinco condiciones para una reforma educativa de paz

En su participación, la Mtra. Reyna Monjaraz expuso cinco condiciones fundamentales para avanzar en la implementación de una reforma educativa de paz:

  1. Integrar la educación para la paz de manera transversal y permanente en la vida escolar.
  2. Garantizar formación y acompañamiento para las y los docentes.
  3. Asignar recursos suficientes para poner en práctica las acciones propuestas.
  4. Establecer mecanismos de evaluación que permitan conocer los resultados y mejorar las intervenciones.
  5. Garantizar continuidad institucional mediante procesos sostenidos, que no comiencen ni terminen con cada administración.

Estas condiciones buscan que la educación para la paz no dependa únicamente de iniciativas aisladas o de la voluntad individual de quienes trabajan en las escuelas. Su implementación requiere una estrategia sostenida, con recursos, seguimiento y mecanismos que permitan identificar avances y áreas de oportunidad.

La continuidad institucional, señaló Monjaraz, es particularmente importante para consolidar procesos educativos a largo plazo. La formación para la convivencia pacífica necesita mantenerse en el tiempo para que sus principios se incorporen a las prácticas y relaciones cotidianas de las comunidades escolares.

En este sentido, el Proyecto Nacional para una Reforma Educativa de Paz en México representa una oportunidad para analizar cómo fortalecer las condiciones que permitan llevar la educación para la paz a las aulas y responder a las necesidades de estudiantes, docentes y familias.

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La participación de la sociedad civil en la construcción de paz

Reyna Monjaraz destacó que la construcción de paz requiere la colaboración de distintos sectores. La sociedad civil aporta experiencia territorial; la escuela aporta conocimiento, y las los miembros de las comunidades educativas aportan el compromiso. La participación conjunta de estos actores permite enriquecer las propuestas con perspectivas y experiencias provenientes de distintos ámbitos.

Asimismo, hizo un llamado a que el Proyecto Nacional para una Reforma Educativa de Paz sea analizado, discutido y fortalecido con la participación de quienes trabajan en las escuelas y las comunidades. El objetivo, señaló, debe ser que sus principios se traduzcan en instrumentos viables, con financiamiento y mecanismos de evaluación y seguimiento. Desde esta perspectiva, los espacios de diálogo entre organizaciones de la sociedad civil, especialistas y otros actores involucrados en la construcción de paz permiten compartir experiencias, identificar desafíos y plantear alternativas para atender las distintas formas de violencia.

La participación de Fundación en Movimiento en la Mesa Nacional para el Proceso de Paz México se suma a este esfuerzo colectivo desde su experiencia en la prevención del bullying, el ciberbullying y el mobbing mediante la educación para la paz. Con 16 años de labor ininterrumpida, la organización trabaja para prevenir estas formas de violencia y promover relaciones basadas en el respeto y la convivencia pacífica. Su participación en este espacio permitió aportar la perspectiva de la prevención escolar a una conversación más amplia sobre las condiciones necesarias para fortalecer la educación para la paz en México.

Al concluir su intervención, Monjaraz subrayó la importancia de que los compromisos expresados durante el encuentro se conviertan en acciones concretas y destacó la oportunidad de reducir la distancia entre lo que establece el marco normativo y lo que viven diariamente millones de estudiantes.

La construcción de paz requiere esfuerzos colectivos y continuidad. Fortalecer la educación para la paz desde las escuelas significa ofrecer a niñas, niños y adolescentes herramientas para dialogar, gestionar sus emociones y transformar sus conflictos sin recurrir a la violencia.